Apretar los dientes
A veces me pregunto si mi boca, mis dientes, no estarán adquiriendo forma de boquilla de nebulizador. Acá estoy, una vez más, sumándole antibióticos al antibiótico, tomando corticoides para que las lesiones cerca de la pleura no me hagan estallar de dolor, haciendo interconsultas para mitigar efectos adversos de tanta carga de medicación. Es difícil explicar el impacto físico de toda recaída: me duele cada centímetro del cuerpo. Mi andar se volvió pesado y el único espacio de libertad son las páginas de este libro donde la carga de una historia enrevesada la llevan otros. Vuelvo a recordar que, en estas crisis, como en la vida, la disciplina del ánimo es fundamental. Apretar los dientes y seguir. Apretarlos hasta partir en dos la maldita boquilla del nebulizador