La pseudomona aeruginosa
El año pasado di con un especialista en PCD, que me advirtió de la existencia de este bicho: el terror más grande para cualquiera en mi condición. “Qué lástima que no me encontraste antes”, me decía, “28 años estuvo haciendo estragos adentro tuyo y sacarlo va a ser muy difícil, casi imposible, pero vos dejame a mi”. Y ese fue el principio del asunto. Una vez confirmada la colonización (mucha, mucha pseudomona en mis pulmones), había que empezar tratarla con antibiótico oral e inhalado. A la ya tediosa rutina de medicación, debí sumarle ajuste de horarios, medicación carísima, un nebulizador especial con cuidados especiales y un sinfín de rings perdidos con la obra social y el gobierno que, al día de hoy, me dejan el alma en vilo... ¿Por qué algunas cosas cuestan tanto? ¿Por qué, si uno quiere avanzar? Pienso que, de un modo u otro, todos sufrimos lo mismo, y la única manera de sobrevivir no es gritándole al sistema lo mal que funciona (aunque a veces sea necesario) sino llamando al c...